¡Feliz y bendecido martes! Raro día para publicar, pero no podía dejarlo para el fin de semana. Calientico es mejor, y así está, saliendo del horno... Tal como lo siento... Quienes conocen mi pluma, saben que el eje central de mis escritos no suele ser en negativo ni mucho menos a modo de crítica. Por el contrario, no solo parafraseando a Ana Frank, sino viviendo su frase en la medida de lo posible: "No veo la miseria que hay, sino la belleza que aún queda"; donde el enfoque es simplemente, no permitir que lo malo empañe lo bueno, sino que lo bueno brille lo suficiente como para opacar lo malo. Siempre hay más belleza que apreciar que miseria que despreciar. Aunque vea poca belleza, intento darle prioridad. Lamentablemente, cuando se carece del sentido de la propia privacidad y no se respeta la del otro, parece ser la miseria, la que intentara opacar la belleza. En torno al malestar que esto me causa, va dirigido mi artículo de hoy. Más que una crítica constructiva, que...