E n petit comité 😉 Hace como tres años publiqué varios artículos sobre experiencias familiares en campos petroleros, siendo Gonzalo y yo muy jóvenes, prácticamente recién casados, y con los chamos pequeños. El relato que escribí sobre Lagunillas específicamente, sin dejar de mencionar lo bello, que son las maravillosas amistades que hicimos y conservamos al día de hoy, debo reconocer que se convirtió en una larga e interminable queja. Hoy decidí recordarla; ya entenderán por qué. Enfaticé en aquel escrito, mis vivencias con murciélagos caminando por el cielo raso; rabipelados en el filtro de la secadora; cientos de mariposas negras saliendo debajo del carro al encender el motor; y el pájaro carpintero que abrió un orificio en la pared de madera del palafito por donde entró un enjambre de abejas, que murieron con el calor de los plafones de neón, y cayeron como una alfombra sobre el piso del comedor. Recordé el calor infernal 24 horas al día, 365 días al año, y la plaga que se ...
Hace seis meses escribí un artículo titulado: Un libro con alma , en referencia al ensayo que estaba a punto de publicar: VIVIR DESPEDIDOS. Un cachito de Cielo en la tierra. Contaba entonces que una novela que había escrito hacía algún tiempo tenía prioridad sobre el ensayo, pero las observaciones muy valiosas de una gran amiga, a la que agradezco mucho, me llevaron a dejarla en pausa. Así lo hice. Papá Dios me llevó entonces por otros derroteros y, con unos cuantos tropiezos en el camino, publiqué el ensayo. No quedé del todo a gusto con la calidad de la impresión y tuvo muy poca promoción, pero ahí está, en Amazon, quietecito… esperando ser encontrado y mover muchas fibras. Casualmente, esta semana recibí un correo muy bonito y halagador de alguien que no conozco, que comenzaba diciendo: "Vivir despedidos merece llegar a muchas más personas de las que está encontrando". Me puso a pensar, por supuesto, sobre qué podría estar haciendo que no estoy haciendo, para lograr...