Hoy hace una semana del doble terremoto en Venezuela y llevo días queriendo escribir... para drenar, para transmitir, para compartir... triste, dolida, conmovida, con la misma mezcla de emociones y sentimientos difíciles de procesar, que nos toca a miles de venezolanos, dentro y fuera del país. No transmitiré novedades, sino lo mismo que quizá todos han leído, pero desde mi corazón, desde mis ojos, como lo percibo, como lo siento, como lo sé expresar… Yo estoy bien. Mi familia está bien, con daños importantes en sus viviendas, pero están bien. Mis vecinos están bien. Pero miles de venezolanos están mal. Mi país está mal, agrietado, fracturado, dolido, sufriente, sangrante, viviendo una tragedia a la que se suman injusticias de larga data, que no dejan de repetirse, ni siquiera en medio de los recientes y violentos embates de la naturaleza… De hecho, creo que se han exacerbado, haciendo caso omiso del dolor, poniendo en primer lugar, los intereses personales de los mismos personajes q...
Maravillosa tarde de jueves... Hace algunos días mi sobrina Ana Andrea, publicó esta foto en Facebook, que yo no recordaba y me conmovió tanto verla que me apoderé de ella y la republiqué en Instagram, con una breve nota cariñosa, tal como la sentí. Desde entonces, no me canso de verla, la veo una y otra vez, la amo. Una amiga me comentó: “esa es una foto para escribir una historia de amor”. Y a esta humilde enamorada de las letras, a la que muy poco le cuesta ilusionarse con pequeñas luces para armar frases y plasmarlas sobre un papel; ante semejante propuesta, en la que, el protagonista sería, nada más y nada menos que, una de sus personas favoritas del “mundo mundial”, ipso facto sucumbió ante ella. Entregándome pues al teclado, intenté darle vida en palabras, a la imagen en cuestión, la que, de no ser por la nitidez de la cruz roja, podría asegurar que estaba impresa en sepia, ese tono marrón cálido, amarillento de las fotos antiguas, cuando aún no existía la idea de color en...