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LA HUMILDAD FORTALECE




¡FELIZ Y BENDECIDO DOMINGO!

Para celebrar la recuperación, no sé cómo, de mi cuenta de Instagram @mabrelatos que parecía estar bloqueada desde hace meses, aprovechando la inspiración que me llegó ayer, antes de ocultarse el sol, más los pajaritos que me despertaron hoy a las 5:30 am, con su constante trinar al alba, decidí retomar mis relatos, que tenía abandonados y que tan feliz me hacen.

La presente publicación, es consecuencia de las lecturas de hoy, domingo 31 de agosto, que escuché en la misa de ayer en la tarde, correspondiente a la misa dominical, cuyo tema central es la humildad.

Primera Lectura, tomada del libro del Eclesiástico (Sirácide) 3, 17-18. 20. 28-29.

“Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad
y te amarán más que al hombre dadivoso.
Hazte tanto más pequeño cuanto más grande seas
y hallarás gracia ante el Señor,
porque solo Él es poderoso
y solo los humildes le dan gloria.
No hay remedio para el hombre orgulloso,
porque ya está arraigado en la maldad.
El hombre prudente medita en su corazón
las sentencias de los otros,
y su gran anhelo es saber escuchar”.
 

Evangelio según san Lucas. Lucas 14, 1. 7-14

Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Mirando cómo los convidados escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola: “Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya algún otro invitado más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga a decirte: ‘Déjale el lugar a éste’, y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, el último asiento. Por el contrario, cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que, cuando venga el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate a la cabecera’. Entonces te verás honrado en presencia de todos los convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido”. Luego dijo al que lo había invitado: “Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos”. 

La primera lectura y el evangelio, parecen sencillitos de interpretar, pero no lo son tanto. Digamos que por aquello de que somos humanos y nos cuesta ir en contra de lo que nos ofrece el mundo. Nuestro párroco, el P. Carlos Porras, elocuente, terrenal y conciso, a la hora de explicar lo sobrenatural, lo hizo cercano y actual en su homilía. Intentando plasmar aquí sus palabras, pero usando las mías, puedo afirmar que, comenzó por citar a Santa Teresa de Ávila, quien decía que “la humildad es andar en la verdad”, donde la verdad implica reconocer la propia realidad como criatura, dependiente de la Voluntad de Dios.

Si vivimos en la verdad, hemos de sabernos limitados, con carencias y debilidades, pero de la misma forma, debemos reconocer las capacidades, cualidades y dones de los que hemos sido dotados por Dios, porque de lo contrario, estaríamos hablando de una falsa humildad. Aquí el punto central está en poner esos dones al servicio de Dios y de los demás. Si recibimos, estamos en el deber de transmitirlo.

Mencionó el padre, el rechazo natural que genera en cualquier ambiente, una persona prepotente, autosuficiente, que cree que lo sabe todo, porque no es que lo sabe todo, es que lo cree.

Traduzco sus palabras, a mi saber y entender, como la importancia de la verdad y la coherencia, unidas a la sencillez, para dar muestra de una auténtica humildad. Y agrego que la humildad, lejos de debilitar, fortalece.

Quizá un poco osado por mi parte, pero me atrevería a ilustrar la humildad, metafóricamente, con un concepto material, que puede aplicarse al comportamiento y a los valores humanos como es "Menos es más", que significa que reducir o simplificar algo a sus elementos esenciales, puede generar un mayor impacto, valor o belleza. Esta filosofía, asociada al minimalismo y popularizada por el arquitecto Ludwig Mies van der Rohesugiere que la simplicidad y la claridad son más efectivas que la sobreabundancia o lo recargado, permitiendo un enfoque en lo verdaderamente importante.

Es obvio que la madre de todas las virtudes no es comparable con una idea en exceso tangible como esta, pero si lo miramos desde la sobriedad, tan importante en el ser, actuar y proceder, tal vez no me alejo tanto. Lo que quiero decir es que no me estoy desviando ni desvirtuando un valor de tal magnitud, lo que intento es aterrizarlo, hacerlo real y tangible… Quien vive de excesos y los muestra, sí se aleja de la verdadera humildad.

En el mismo orden de ideas, pero fuera de la homilía de ayer, me pasó algo, que me resultó providencial. Justo al salir de misa, me encontré un mensaje en el teléfono, de una persona muy querida, a quien tengo años sin ver, pero con la que sigo compartiendo a menudo, entre otras cosas, sentido del humor, del bueno. Pues resulta que yo le había enviado un borrador de algo que estoy escribiendo y en el mensaje, ella me compartía sus apreciaciones sobre este. Me hizo algunas críticas constructivas de forma, muy válidas, me dijo que la cautivó la historia y le impactó la forma tan natural como logré darle giros inesperados al protagonista. Pero también me sugirió que tratara de reflejar menos perfección en ese personaje, porque tiene la “autoestima hipertrofiada”. Esa expresión me encantó, y al mismo tiempo, me dio muchísima risa, solo de pensar cómo un personaje al que no estás viendo ni oyendo, que de hecho no existe, pueda transmitir tanto.

Se preguntarán por qué cuento esto. Pues resulta que lo que me dio tanta risa en un primer momento, unos minutos más tarde me hizo reflexionar sobre lo que quiero que el lector perciba, que no es precisamente tal nivel de perfección. Obvio, tengo tarea. Pero mucho más importante que esa revisión, y a propósito de la humildad, la “autoestima hipertrofiada”, me interpeló como persona, fue como un punto de inflexión. Pensé en la cantidad de veces que, dándonos cuenta o no, habremos reflejado eso a otros. No es lo que queremos, ¿o sí? Ahí lo dejo de tarea, pero ahora para todos, no solo para mí.

¡Feliz semana!

Maucha.

Sígueme en @mabrelatos y/o en @soymariaealvarezb, donde estaré notificando o recordando mis publicaciones en el blog. 

Si quieres curiosear, entra en mi SITIO WEB:
Https://648a4cbc3276b.site123.me/ recién actualizado. No es falta de humildad, me hace feliz compartir lo que hago con amor y es mi deber, ponerlo al servicio de los demás.


Comentarios

  1. Me encanta el alcance de tu relato que nos guía a la reflexión profunda! Gracias!!!

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  2. Maucha amada...Feliz estoy de leerte de nuevo...tu palabra siempre suma, y hacia falta! Estoy segura tu pausa también sumó en ti como debe ser!!! Me robo lo de la autoestima hipertrofiada👍...

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  3. M Mi querida Prima, obviamente lo voy a compartir con tus otras dos primas, me gustó muchísimo y sin duda, también me hizo sonreír, tus cavilaciones…. Muy acertadas!!!!

    Me encanta que hayas transcrito la primera lectura y el Evangelio….
    Los quiero un montón, y los pienso más!!!! Mariela Cedeño

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  4. Hacían falta tus blog !!
    Como siempre me encanta leer y reflexionar sobre lo que escribes…sin duda este es profundo pero muy importante para no perder el norte !!
    Gracias

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  5. Yo me imagino a Jesús y a María tan feliz contigo!! Gracias, por compartir con nosotros todo lo que da vuelta en tu corazón. Te quiero mucho mi Mauch. Y te admiro. Blanquis

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  6. Que bueno Maucha que hayas regresado de nuevo… como siempre me gustan mucho tus relatos… la humildad fortalece… que difícil es… creo que es como desaparecer como lo entendí en tu relato y en evangelio…. Abrazos cariñosos y grandes también querida prima!!

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  7. Maru: ¡qué precioso! Pienso que todo lo que nos haga reflexionar nos ayuda a ser mejores personas para poner esos dones al servicio de los demás, así que, BRAVO por este fantástico relato ❤️

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