¡FELIZ
Y BENDECIDO MIÉRCOLES DE LA OCTAVA DE PASCUA!
En 2022
escribí por primera vez sobre mi Semana Santa de ese año, que fue como un
renacer de mi fe. He hecho de ello un hábito y cada año, alguito escribo,
destacando siempre, lo que más llama mi atención, algún detalle que no había
percibido, que me ha resonado diferente o que me ha tocado el corazón.
Reconozco
que este año se me había olvidado, pero el Viernes Santo, previo al inicio de
los oficios de la Pasión, el saludo del Padre Porras, llamándome “cronista”, de
manera jocosa, me recordó lo que disfruto escribir sobre esta semana, la más
importante del año para la Iglesia católica, en la que la liturgia, aunque orientada
toda, en un mismo sentido, tiene un ritual diferente cada día.
La
riqueza, la armonía y la belleza de cada celebración, al recordarnos lo que
conmemoramos, nos ayuda a renovar y a aumentar una fe viva y auténtica.
Ya no
tengo la misma memoria de antes, pero aquí vamos… con mis recuerdos bonitos, muchos o pocos, los que vayan apareciendo, de esta maravillosa Semana Mayor.
DOMINGO
DE RAMOS. Misa en la Caridad del Cobre en Sta. Paula, a
reventar de gente. Así como el miércoles de ceniza, el sacramental es la
ceniza, el Domingo de Ramos, es la palma bendita, que en Venezuela representa
los ramos de olivo que agitaba la multitud, aclamando a Jesús como Rey, en su
entrada en Jerusalén. Rememorando ese momento, se da inicio a la celebración,
con la entrada del sacerdote, que camina por el pasillo central del templo,
mientras los fieles cantamos y batimos las ramas de palma que, luego serán bendecidas.
Ambiente de alegría y cantos de alabanza entonados con mucho entusiasmo, manteniendo
siempre el recogimiento y el orden. Preciosa Eucaristía.
LUNES SANTO. Misa en la Iglesia Santo Domingo de Guzmán en Los Samanes. Bella y ordenada celebración, presidida por Monseñor Carlos Márquez, Obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Caracas, en la que un importante número de fieles, recibió la Unción de los enfermos, de manos del párroco y del obispo. No puedo dejar de mencionar lo notoria y encomiable labor del párroco, el padre Leonardo Marius, por devolverle luz, fuego y entusiasmo a esta parroquia. El mantenimiento del templo y las áreas comunes, la incorporación y vivencia de actividades propias de nuestra fe, y el rescate de tradiciones, unido a la disponibilidad del párroco y a su lenguaje cercano, muestran una cara amable, que urgía a los parroquianos. Dios lo bendiga padre Leonardo, no lo conozco personalmente, pero me hace muy feliz compartir lo bueno que veo y que se respira en el ambiente.
MARTES
SANTO. Misa de 11:30 am. en La sagrada Familia de La Tahona,
un templo que, cuando alguien me dice, que quiere ir a rezar en silencio, pero
que, en casi todas las iglesias la gente habla y cuchichea, lo recomiendo sin
pensarlo. Con sus contadas excepciones, los fieles que frecuentan esta iglesia,
“van a lo que van”. Tanto el templo, como el oratorio o capilla del Santísimo,
son lugares de oración y recogimiento. Una celebración eucarística, nunca es
una misa cualquiera y mucho menos, comenzando la Seman Santa, en una de las Iglesias más bellas de Caracas, donde apenas entras, se respira espiritualidad, pero esta era una misa normal, sin cambios especiales en la liturgia. Una de
las cosas que me encanta de esta misa, es que, al terminar, rezan el Ángelus, todos
los días.Yo amo ir entre semana.
Y desde
el miércoles santo, como decía un meme que leí por ahí, me mudé con mi maleta a
La Caridad del Cobre, que no me corresponde geográficamente, pero es “mi
parroquia”, por muchas razones.
MIÉRCOLES
SANTO. Eucaristía celebrada con mucho fervor y
participación de los fieles. Terminando la misa, el párroco expuso la custodia sobre
el altar, para que los fieles que no iban a caminar, se quedaran en adoración. Me
encantó oírle decir que eran necesarias Marta y María, por lo que, ambas
acciones eran muy valiosas. Un grupo de hombres de Emaús cargaron al Nazareno,
bellamente adornado con orquídeas y comenzaron a caminar en procesión delante
del párroco quien, al bajar del presbiterio, se unió a ellos y los siguió.
Caminaron en silencio hasta el Polideportivo de Santa Paula y regresaron al
templo. Para mí, que no caminé, resultó maravilloso quedarme en adoración, y espectacular,
ver la salida y el regreso de la procesión, así como la bendición final con el
Santísimo.
JUEVES
SANTO. Amo tanto esta misa que me siento mal por las
personas que no conocen o no valoran su importancia. Pasó tanto ese jueves…
Jesús celebró
la Última Cena con sus amigos; y en ella nos dejó muchos regalos…
El
mandamiento del amor: “Ámense unos a otros como yo los he amado”.
Celebró
la primera misa, instituyendo así el sacramento de la Eucaristía.
Instituyó
el sacramento del Orden sacerdotal,
dejándonos a los sacerdotes, para que actúen en su nombre… los únicos que
pueden celebrar la Eucaristía, los únicos que pueden convertir el pan y el vino
(In Persona Christi) en el Cuerpo y la Sangre de Jesús, repitiéndose en cada
misa, el milagro de la última Cena.
Nos recordó
que vinimos a servir y no a ser servidos, lavando con humildad, los pies de sus
discípulos.
De esta misa, siempre me conmueven, particularmente, tres cosas…
· - La procesión del párroco, llevando el
Santísimo, cubierto por el velo humeral, con tal delicadeza y devoción, que se podían
apreciar fácilmente en su mirada y en su actitud. Una procesión breve pero muy
sentida, desde el altar hasta la entrada del templo, precedida por un acólito
turiferario, que camina de espaldas, incensando el paso del Santísimo, y lo
mismo de regreso al altar.
· - Escuchar al padre Porras decir, una vez más en su homilía que, para él
no puede haber algo más grande en la vida que ser sacerdote.
· - El silencio, mientras se descubre el monumento con el Santísimo Sacramento,
que se expone para los fieles hasta el viernes en la tarde.
VIERNES
SANTO. Visita a siete templos en horas de la mañana.
Tradición religiosa de gran acogida entre los fieles que, en Venezuela se ha
convertido en parte importante del fervor popular. Como casi todos los años,
este viernes visitamos los monumentos, sobrios y hermosos de Ntra. Sra. de la
Caridad del Cobre, Santo Domingo de Guzmán, Santo Tomás Apóstol, Sagrada
familia de Nazaret, La Anunciación, Sta. Ana y Ntra. Sra. del Rosario de Fátima.
Además de adorar al Señor en cada uno de esos instantes, pude apreciar devoción
y fe, vivas.
El Viernes Santo es el único día del año en el que no se celebra misa, sino oficios de la Pasión y Muerte del Señor.
- Ver al sacerdote postrarse boca abajo, frente al altar,
es muy significativo. Es un gesto que expresa adoración y entrega total a Dios,
dolor por la muerte de Jesucristo y súplica confiada de toda la Iglesia.
- Es duro,
aunque ilustrativo, escuchar la proclamación de la Pasión, a tres voces: el
sacerdote, que habla como Jesús y dos lectores, uno que hace de narrador y el
otro que representa a la turba (pueblo, soldados, sumos sacerdotes, etc.).
- De estos
oficios, amo la procesión final de la Virgen, cargada por una pareja de la
parroquia, desde la entrada del templo hasta el altar, mientras el coro entona “El
diario de María”, ¿cómo no conmoverse? Es algo del más allá esta canción, cuya
primera estrofa, dice así: “Te miro a los ojos, entre tanto llanto, parece
mentira que te hayan clavado, que seas el pequeño al que he acunado y que se
dormía tan pronto en mis brazos”. Y cierra con: “He aquí tu sierva, he
aquí tu esclava”. Y la música, españoleando un poco: “bellísima no,
lo siguiente”.
SÁBADO
DE GLORIA. El cierre de los cierres. Vigilia Pascual en la
Caridad del Cobre, de 11:00 pm a 1:00 am., en el estacionamiento de la
parroquia, acondicionado con 1800 sillas, altar sobre una tarima y dos
pantallas gigantes, una a cada lado. Lleno total. La policía de Baruta, patrullando
por los alrededores desde temprano, hasta que finalizó la ceremonia. Hombres y
mujeres de Emaús, con linternas en la calle, acompañando la llegada y salida de
los que estacionamos en la calle, porque muchos lo hicieron en el estacionamiento de la clínica que queda al frente.
Siguiendo cada paso de la liturgia, el sacerdote hace la bendición del fuego, enciende el cirio pascual, camina en procesión hacia el altar con el cirio. Se canta el pregón pascual. Se leen tres lecturas de Antiguo testamento: La Creación, El sacrificio de Abraham y el paso del Mar Rojo, acompañadas por videos en ambas pantallas, que facilitaban recrearse en ellas. Las viví, como nunca antes.
Se hace la bendición del agua… amo esa rociada de agua bendita con ramas de pino, que cae suave sobre la cara, la ropa y la cabeza. Otro sacramental que, sin ser la fe, ayuda a aumentarla.
Continúa la misa, como de costumbre. El sacerdote que concelebra con el párroco, lee el evangelio y el párroco predica su homilía, contento por la cantidad de fieles, por el orden y el fervor con el que se ha vivido la Pascua, y muy agradecido por el día más importante de la Iglesia, en el que Jesús resucita y la oscuridad se vuelve luz.
En la consagración se entona el
himno nacional, por estar Venezuela consagrada al Santísimo Sacramento del
Altar, lo que exacerba la emoción propia del milagro que se repite. Se prepara
el momento de la comunión, con 14 ministros extraordinarios, ubicados en
diferentes puntos estratégicos del estacionamiento y se imparte con orden y
fervor, como si estuviéramos dentro del templo.
Gracias
Padre Carlos; gracias Josefina Casteleiro quien, bajo perfil, mueve mil hilos
de esta semana y de muchas otras en la parroquia a lo largo del año; gracias a
los hombres y mujeres de Emaús, a los coros espectaculares, a los parroquianos
y a todos los que pusieron un granito de arena para que esta Semana Santa fuera, no solo posible, sino maravillosa, impecable y digna. Parafraseando a
nuestro párroco: “De primer mundo”, como debe ser todo lo que es para Papá Dios.
Como asistimos a la Vigilia, no fuimos a misa el domingo, pero sé que en la Caridad del Cobre se celebraron cuatro y la de las 8:00 pm, presidida por Moseñor Raúl Biord, Arzobispo de Caracas. Me dijo un pajarito que en todas las misas, se llenó el templo. Este párroco no deja de asombrarnos con su poder de convocatoria. Que Papá Dios le permita seguir evangelizando con ese mensaje humano, claro, sencillo y actualizadísimo.
No sé si me faltaron detalles importantes o me excedí, pero como diría mi hija amada: "Esos son mis cuentos".
¡Feliz
Pascua de Resurrección!
Maucha.

Que bonita tu Semana Santa Mau.
ResponderBorrarGracias por compartir.
Aquí no se vive de esa manera.
Me encanta tu relato.
Gracias por compartir y tomarte el tiempo de detallar todos esos momentos tan hermosos.🙏❤️
Hermoso lo volviste hacer Cronista
ResponderBorrarMerce
Qué preciosidad de cuentos!!!! Lo mejor de todo, que poder acompañarlo desde muy cerquita por todo lo que sufrió por nosotros… 🙏🏽🤍🥹 espectacular ❤️❤️❤️
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