¡Feliz y bendecido 2026!
Deseo de todo corazón, que sea un año marcado por la gratitud y la esperanza. Que sepamos agradecer por todo y recobremos la fe en Dios, en la humanidad y en nosotros mismos.
Después
de un maravilloso e intenso mes con mis hijos y nietos adorados, de ser parte
de su mundo, de vivir sus vidas por un rato, acompañarlos en sus actividades,
en su día a día, verlos, escucharlos, sentirlos, abrazarlos, conocerlos de
nuevo en este momento y compartir con sus amigos; puedo decir que regreso a
casa, recargada, repotenciada, feliz y reflexiva. No hace falta entender todo
para amar sin medida y agradecer inmensísimamente grande. Son mi gasolina, mi vida entera, de eso no me cabe duda y doy gracias a Papá Dios por ello.
Justo
antes de regresar a Caracas, ocurren los acontecimientos que todos conocemos y sobre los
que, por razones obvias, no escribiré. Me limito a rezar y a confiar en que es
el principio del fin.
Una
mezcla de lo vivido este mes, el hecho de extrañarlos desde el mismo instante
de despedirnos, los sucesos acontecidos en esta semana, más mi cumpleaños 68 el
8, me llevaron a reflexionar, una vez más, sobre lo efímero de la vida.
No
estoy descubriendo el agua tibia, y tal vez sí estoy repitiendo ideas, valores
y conceptos, sobre los que suelo escribir, pero creo que justamente, de eso se
trata, de ser coherente en el tiempo, con nuestro pensar, decir y actuar. En mi
opinión, evolucionar es irse adaptando a las nuevas realidades, sin modificar
la esencia.
Mi
reflexión de hoy es una invitación de inicio de año, a hacer una pausa y todas
las pausas que sean necesarias. En venezolano sería: “bajarle dos”. Me refiero a definir prioridades o redefinirlas, para evitar a toda costa que, hacer por hacer, comprar en exceso,
gastar sin medida y consumir todo lo material que está de moda y que el mundo
nos ofrece, llenen los espacios que, por nuestra paz y salud mental, deberían ser
ocupados por “ser”, “estar”, “compartir”, “amar” y “dar”. Que el materialismo,
la frivolidad y el tener de todo en demasía, no causen vacío de Dios en nuestra
alma, no nos priven de disfrutar la belleza y la armonía de la vida, la
grandeza de la naturaleza, los abrazos apretados que reinician, los pequeños detalles,
las cosas sencillas y las conversaciones profundas.
Que
leer, pensar, escribir y dialogar, no sean acciones retrógradas o aburridas, que
sean, por el contrario, formación para la mente y alimento para el alma.
A propósito de “hablar”, me llegó de pronto, la famosa
frase que amo de Eleanor Roosevelt, y que encierra tanto:
"Las grandes mentes hablan de ideas,
las mentes medianas hablan de sucesos y las mentes pequeñas hablan de la
gente".
Sé perfectamente, que al leer
esta frase, muchos se trasladarán en automático, a imágenes de determinadas personas, especialmente para criticar lo que consideran mentes pequeñas; pero
créanme, no es esa mi intención en lo absoluto. El punto de reflexión sobre el que
intento motivar es, definir nuestra propia mente según esta frase, no ubicar
las mentes de otros. Todos hablamos de todo, pero la frase se refiere a quien, habitual
y reiteradamente hace hincapié, de forma específica, sobre ideas, sobre sucesos
o sobre personas.
Sin duda, es muy triste que hablar de los demás,
sea lo que nos define, especialmente cuando se trata de expresar lo negativo, porque
si lo hacemos para elogiar sinceramente, estamos mostrando un corazón noble.
Hablar de sucesos, nos eleva, pero ha de ser un
primer paso para llegar a tener un sentido, un propósito, un ideal para
compartir y motivar a otros a tenerlo.
Cuando lo logramos y podemos hablar con propiedad
de una idea, por supuesto, unida siempre a la humildad, crecemos como seres
humanos.
Para alcanzar lo anterior, así como cualquier forma
de crecimiento, superación, sanación o cambio, es muy importante conocernos
primero, aceptarnos y querernos tal cual somos. A veces es más fácil detectar fortalezas,
oportunidades, debilidades y amenazas, como parte del análisis de departamento,
coordinación o gerencia de una empresa u organización, que cuando se trata de una
revisión personal, íntima y auténtica, sobre quiénes somos, qué queremos, hacia
dónde vamos y cuáles son nuestros ideales.
Hay dos grandes amenazas, entre muchas otras, a la salud mental, que podemos enfrentar. Una es el estrés producido por la ansiedad que genera el futuro, ese preocuparnos más de la cuenta por todo lo incierto. Hay quien dice que la teoría sobre bajar el estrés es perfecta, pero que la práctica es otra cosa, muy difícil de manejar. Sé que no es cuestión de días, ni de semanas, es un proceso que va despacio, poco a poco, pero yo me pregunto, ¿no será que estamos dejando a Dios de lado, que no estamos confiando plenamente en Él, que no nos abandonamos a su voluntad? Se que suena muy lejos, pero no lo es, es decirle con sinceridad, creyéndolo: “Solo no puedo, te entrego este paquete, ocúpate tú de todo” y repetirlo diariamente, esperar, confiar, pedirle que aumente nuestra paciencia y nuestra fe, aceptando que su tiempo no es el nuestro y agradecer cada día, por todo, por lo bueno; y por lo no tan bueno, que al final, permite algo mejor; o por algo malo que hoy no entendemos, pero que algún día agradeceremos. La otra gran amenaza a nuestra paz, es creer que podemos controlarlo todo, aún cuando esté fuera de nuestro alcance. Craso error. Si está fuera de nuestro control, nada más absurdo y dañino que desgastarnos en tratar de controlarlo.
La vida es corta, se nos escapa de las manos. Hay
que vivirla, amarla y disfrutarla, pero creer que gozarla es caer en excesos, en
mi humilde opinión, es un grave error. Lo único que hace falta es tener
conciencia de que solo nos llevaremos, el bien que hicimos, el amor que dimos,
las buenas obras que realizamos. Y hasta que no entendamos y disfrutemos más
esas pequeñas y buenas acciones, que el despilfarro de cualquier otra cosa, no estaremos
en el camino correcto.
Se puede gozar haciendo el bien, mucho más que gastando y rumbeando. Y no estoy diciendo que sea malo rumbear y gastar, lo malo son los excesos y las prioridades y escalas de valores invertidas ¿Que hay que pulir el alma para llegar a eso? Tal vez, pero ella se va puliendo solita. En la medida en que nos vamos sintiendo bien al hacer el bien, vamos notando el cambio, sin mayores esfuerzos. Cuento con testimonios preciosos de personas que son inmensamente felices, haciendo el bien, y logran irradiar esa felicidad con total naturalidad, sin sacrificios.
Los dejo con una frase que viene como anillo al dedo:
"Ordena tus amores, no sea que ames poco lo que tienes que amar mucho, y mucho lo que tienes que amar poco". San Agustín.
Feliz semanita. Los leo. Los quiero.
Mau.
@mabrelatos/ @soymariaealvarezb
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Muy oportunas estas reflexiones para ponerlas en práctica , especialmente, los venezolanos, tanto los que están dentro como los que están afuera.
ResponderBorrarMariela Brunicardi
Mau querida!! Bien acertado tu decir!! Lo veo como un manual a seguir!!! Lo guardaré para obedecerlo fielmente!!! !!
ResponderBorrarExcelente y oportuna reflexión! Pausar el pensamiento, dejar que Dios esté presente, y confiar. Eso es bajarle a las revoluciones de sentimientos que tenemos todos en estos momentos decisivos.
BorrarGuao mi querida y muy apreciada sra. Maucha! Más exactas y oportunas sus reflexiones no podrían ser, me llena de tranquilidad saber que podemos sanar desde dentro y a los que podamos llegar, familia, amigos hasta extraños en nuestro día a día, somos tantos con estrés, y poca paz mental qué si hay que saber decir no puedo con esto, te lo entrego has tu santa voluntad Señor! Confiando plenamente en su misericordia!
ResponderBorrarHermosas reflexiones y perfectas para comenzar el año.
ResponderBorrarTu hermanita.
Excelente reflexión, cuando Dios esta presente en tu vida, nada puede fallar.
ResponderBorrarGracias mi apreciada Maucha por cada palabra. Es el momento indicado de priorizar y disfrutar de las bendiciones que Dios nos regala cada día.
Gracias Mau
ResponderBorrarMuy cierto y oportuno tu escrito de esta semana ya hacían falta. Así es bájale dos y enfócate en lo más importante importante , cultiva tu vida interior !!
Gracias Mau por este regalo y abre boca de mensaje como invitación para superar el lenguaje de la arrogancia y desarrollar el lenguaje del amor y la humildad. En especial cuando constatando atrocidades, escuchamos testimonios que muestran que en lugar de proferir maldiciones, deciden sostener la compasión por aquellos que los han torturado o han eliminado a algún ser querido en centros de torturas; los cuales siguen las orientaciones de la frase de cierre, referida al ordenamiento de nuestras capacidades para amar, a la que nos invita San Agustín. Excelente tu relato para iniciar el 2026!
ResponderBorrarIncreíble !!!! Vale la pena tenerlo, sentirlo y volverlo a leer; está lleno de secretos y tips. 🥰
ResponderBorrarQué lindo tú relato Mau, es tan cierta tú reflexión sobretodo en estos momentos en cómo está el mundo tan convulsionado
ResponderBorrarSiempre con Dios en nuestros corazones y confiando plenamente en El
Muchas gracias por tus reflexiones que hacen que queramos ser mejores y nos ayudan a ir a lo esencial. Desde España te seguimos y damos gracias a Dios por todo lo que los Venezolanos nos aportan y enriquecen
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