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EL BOSQUE ENCANTADO




Recién llegados a Santander, capital de Cantabria, donde vive nuestra hija Gisela, y donde pasamos el más rico verano que recuerdo haber vivido, una tarde húmeda y ligeramente calurosa de junio de 2021, Noelia, una amiga de Gise, nos invitó a subir a un monte. Cabe acotar que el senderismo en Cantabria es un deporte muy conocido y practicado; es impresionante la cantidad de rutas, caminos y senderos que existen y lo bien organizado que está como disciplina, proporcionando a quienes lo practican, todas las facilidades para disfrutarlo . La vegetación es variada y como llueve tanto en la zona, siempre está todo muy verde; el paisaje es realmente espectacular.

Nos fuimos entonces, encantados de conocer, compartir y vivir esta nueva aventura, aunque yo, con un poquito de susto por lo desconocido, por la subida sin entrenamiento, porque soy “miedosilla” por naturaleza, floja para el ejercicio y poco ágil para caminar sobre terrenos irregulares, en fin... nada guerrera pues. Así que, con mis susticos a cuestas, nos fuimos felices.

Un paseíto en carro desde Santander de unos 35 minutos aproximadamente, nos condujo hasta San Felices de Buelna, un municipio de Cantabria, cuya superficie es de 36,24 Km² y que para 2018 contaba con 2.387 habitantes. En la entrada de San Felices, nos encontramos Gonzalo, Gise y yo, con Noelia; allí dejamos los carros y comenzamos a subir hacia el monte Tejas.

Con koala a la cintura y palo de senderista en mano, comenzamos a subir. Ese día, Gise me bautizó como Dora la exploradora, por lo gracioso e inusual que le resultaba ver a su mamá perezosa, anti deporte y de metro y medio de altura, con ese atuendo montañero y tal disposición a subir un monte; la verdad es que era muy gracioso todo.

Gonzalo, como siempre, se nos adelantó en el camino y se perdió por un rato. Yo, por supuesto, preocupadísima porque no lo encontrábamos, pero él regresó muerto de risa. Lo mejor que me quedó de ese momento, fue saber que varias señoras que se veían “vaquianas” en la zona, le preguntaron si estaba perdido o necesitaba ayuda -obviamente porque lo notaron perdido- a lo que él, conociéndolo, me imagino que muy amable, tranquilo y seguro, respondió que no, les dio las gracias, les dijo que estaba bien y retornó a buscarnos, afortunadamente con éxito.

Ese fue nuestro primer encuentro con la hospitalidad cántabra, porque el hecho de que notaran a alguien perdido, probablemente conscientes de que era forastero, que no estaba pidiendo ayuda, pero se acercaran y se la ofrecieran, para mí, fue muy significativo.

La fama de duros de los españoles es conocida por todos, inclusive por ellos mismos, por su forma de hablar, de decir las cosas directas y sin mucho adorno, lo que a veces a los latinos, nos puede resultar fuerte. Pues les cuento que esa primera impresión que tuve en el monte Tejas, permanece intacta; no se si de los españoles en general o de los cántabros en particular, pero en esos cuatro meses y medio que pasamos en Santander, solo recibí amabilidad, hospitalidad y buen trato, y eso como un plus a la felicidad y a la tranquilidad que me producen el saber a mi hija española, tan querida, en un ambiente fenomenal, sano, seguro, donde mucha gente, en su mayoría cántabros, se preocupa por ella, la quiere, la cuida, la valora y la respeta, como persona y como profesional. No se si la fama es solo por la forma, pero sin duda, conocer gente linda, sensible, detallista, empática y tan amable, me cambió el chip por completo.

Regresando de ese paréntesis no previsto, para declararle mi amor a los cántabros, les cuento que, la primera característica del lugar es el silencio y la quietud de un bosque encantado, como de película, un sitio ideal para paseos tranquilos. Era viernes, como a las 6 de la tarde y así, tal cual como lo describo, se percibía el ambiente. Pero nuestro peregrinar hacia el monte Tejas, iba acompañado de una expectativa muy particular, que era encontrar a lo largo del camino, algo de lo que Noelia nos había hablado, y se trataba, nada más y nada menos que de figuras mitológicas cántabras. Nada fanática y de hecho, muy poco conocedora de lo relacionado al conjunto de mitos de pueblos o culturas, mi estructura mental, solo visualizaba la mitología, como griega o romana.

Pues resulta que, en tiempos de pandemia, con fronteras cerradas y caminos solitarios, el escultor Emeterio Lombilla, mejor conocido como Terio, por sus vecinos de San Felices, levantó el primer duende sobre un tronco muerto. Y allí comenzó la creación de su serie de tallas, inspiradas, para mi gran sorpresa, en figuras de la “mitología cántabra”, repartidas a lo largo de senderos difíciles de divisar, que comienzan desde la ruta que pasa por el parque y refugio del Tejas.

El camino es de tierra, aunque bastante regular, por lo que, sin desviarse, se puede disfrutar del paseo con mucha seguridad y con la vista espectacular de un bosque tupido por la vegetación, a un lado del camino. A medida que se avanza, se pueden divisar a lo lejos, algunas de las tallas; solo algunas, porque otras son muy difíciles de encontrar, pero si se quieren ver todas y de cerca, es necesario adentrarse en los senderos del bosque, que son subidas y bajadas, en terrenos irregulares, húmedos y resbalosos.

Cuenta Terio, el artista, en una entrevista que le hiciera el Diario Montañés en febrero de 2021, que cada día se levanta y se va a ‘su’ bosque, que no tiene claro cuantas figuras pueblan el Tejas y no lleva la cuenta, porque ideas no le faltan. Estas surgen en sus paseos por el bosque: ve un árbol y como tiene en la cabeza los personajes mitológicos, los traslada directamente al tronco. Para cada talla se guía por el día, el lugar, el árbol, imagina el resultado final y se pone a trabajar en ello. Por aquellos días, Terio incorporaba a su serie, un aquelarre, cinco brujas, un carnero y un lobo, todo tallado sobre árboles muertos, preferiblemente roble.

Al pasar el confinamiento, el bosque silencioso y tranquilo cobró vida y alegría, con la llegada de numerosos campistas que comenzaron a acudir al lugar en la búsqueda de las famosas figuras. El boca a boca se hizo sentir y el Tejas se convirtió en museo natural de tallas mitológicas, que recibe y acoge a centenares de visitantes, que se acercan para conocerlas.

Con la apertura de las fronteras, las visitas se multiplicaron con personas que llegaban de municipios y comunidades vecinos a Cantabria. Por esa razón, el Ayuntamiento se vio obligado a contratar dos operarios para controlar el aforo, durante los fines de semana.

Terio cuenta también en la mencionada entrevista que, cada día sube al Tejas con más ganas, por la alegría que ve en el monte, en la gente, especialmente en los niños; le encanta el bullicio.

La Alcaldía le ha facilitado mucho el trabajo. El alcalde agradece siempre su generosidad y ha ordenado apoyar sus iniciativas. Por esta razón, el Ayuntamiento de San Felices y el Gobierno de Cantabria comenzaban a preparar un plan para señalizar la ruta mitológica, detallar las piezas y delimitar el entorno, buscando que los visitantes puedan concluir su aventura, completa y exitosamente.

Lamentablemente, ese día de nuestra visita, comenzó a lloviznar, por lo que no terminamos el recorrido, pero cuando íbamos bajando la cuesta, el único carro que pasó por el camino, resultó ser Terio, a quien Noelia conoce como vecino del lugar, pero cuando se dio cuenta de que era él, ya había avanzado mucho… Así que, la foto  con Emeterio, nos quedó pendiente, jaja.

Espero poder volver al Tejas, llegar hasta el final de la ruta, disfrutar de las nuevas tallas y de toda la estructura recién creada para dar orden al lugar y hacer más amigable el recorrido a los visitantes. 

Realmente admiro muchísimo la importancia y el valor que se le da al arte popular en esta comunidad, el apoyo que ofrecen al artista para que pueda hacer visible su obra, así como el hecho de facilitar el recorrido de senderistas, campistas y de todas las personas que quieren pasar un día diferente en la montaña, con el rico componente añadido, de poder apreciar el arte popular cántabro.

A quienes viven en Cantabria o en sus alrededores y no conocen el Monte Tejas o lo visitaron antes de ser poblado por las figuras mitológicas de Terio, los animo a acercarse al lugar para disfrutar de un rato maravilloso. Y a quienes se encuentran lejos y quieren conocer más, les cuento que esta senda mitológica se ha popularizado tanto, que el amigo google está saturado de información sobre el Tejas.

Me encantó el lugar, el verde, el concepto, el arte, los acabados de las piezas y hasta el ejercicio físico, que al final no resultó tan duro, pero tengo que reconocer -y sé que quienes me conocen, se reirán y me verán retratadaque por mi mente, un tanto mariana, pasó insistentemente, un bosque similar al Tejas, pero poblado de imágenes de la Virgen, en sus diversas advocaciones existentes a lo largo y ancho del planeta.

¿A que sería un regalo espectacular para nuestra Señora? ¿A que sí? ¿Se lo imaginan? Ahí les dejo eso… no hace falta ser artista para idearlo, promoverlo o impulsarlo; con ser mariano, basta… el artista aparece tras la iniciativa… y puede ser en cualquier lugar del mundo.

Gracias Noe, por ese súper paseo al Tejas y por ser tan especial, cercana y buena amiga de Gise y por supuesto, por serlo también con estos humildes visitantes venezolanos, que disfrutamos de una tarde espectacular, desde todo punto de vista.

Y Cantabria y su gente, siguen sumando puntos… ¿Será que finalmente, podré pasar más tiempo en esa tierra? ¡Me encanta!

¡Nos vemos dentro de dos semanas, Dios mediante! ¡Los leo! ¡Y no dejen de pensar en el lugar con tallas de la Virgen! ¡Yo quiero ver eso! ¡Sííííí!!!!!! 

Sígueme en @mabrelatos, donde recordaré cada publicación.

Maucha.

Caracas, 12 de marzo de 2022.

Nota: Algunos textos fueron extraídos de la entrevista publicada en el Diario Montañés a Emeterio Lombilla el 7 de julio de 2021 y adaptados al relato.

Comentarios

  1. Qué capacidad de escribir y narrar las cosas, de tal manera que siento que lo he vivido contigo. Eres una Bella. Dios te bendiga por ese corazón y esa capacidad de disfrutar los regalos de Dios. Te quiero

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  2. Que hermoso tus relatos,se que vas a poder colocar a la Virgen Dios mediante.

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  3. Bello ese paseo Mau, segura que con tantas emociones superarte el cansancio de la caminata. OJALA que Pronto el artista del bosque, sienta la inspiración de seguir adornándolo con una talla de la virgen

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  4. Me encantó ese maravilloso paseo! Que buena descripción Mau, tremenda idea lo de las figuras de la Virgen, sería espectacular 😃💕 Me hubiese gustado poder verte por un huequito, Dora la exploradora 😃

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    Respuestas
    1. ¡Siiii!!! ¡Muy rico! Dios quiera que esa idea pueda materializarse en cualquier lugar del mundo! ¡Gracias!

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  5. Mau que tarde tan activa y diferente pasaron ..no hay duda que lo disfrutaron y esta de primera lista en cosas que repetir a la vuelta ...👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👍🏻😘

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  6. ¡Espectacular como siempre Dora! Volveremos para seguir creando recuerdos maravillosos. Te amoooooo!!!!!

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  7. Gracias Mau una vez más a través de tu narrativa pude imaginarme en Tejas disfrutando de sus imágenes mitológicas ,Dios quiera que alguien tome tu bella idea de tallar a la Virgen es una gran idea!! Dios te siga iluminando para que continúes compartiendo hermosas historias y vivencias que nos nutren y nos dejan el apetito siempre abierto para esperar las próximas entregas literarias que están por venir .
    Gracias amiga mía más sinceras felicitaciones 😘👏👏👏

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  8. Qué bonito escribes! Consigues emocionar y vivir lo leído. Bonita tarde pasamos en un paisaje espectacular y una compañía bella. Un abrazo

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  9. Me hubiera gustado verte por un huequito Dora. Te quiero!

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